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Небо кричит

sábado, 13 de octubre de 2007

Sobre Etica y Virtud ¿Alcanza a la Democracia?

EDUCACION PARA EL TRABAJO DE LOS ALUMNOS DE QUINTO AÑO DE LA I.E Nº 80892-LOS PINOS-TRUJILLO PERU
El hombre por naturaleza aspira a obrar bien…” se afirma en un ensayo enviado por Mabel Díaz desde Uruguay, “Trabajo de ética. ¿Qué significa obrar bien?“. Sin embargo, entre los más destacados filósofos, muchos afirman que “los enunciados éticos sólo tienen significado emocional o persuasivo” (ver “Ética“, que se analiza más adelante).

Trueco la afirmación citada al comienzo por una interrogante: ¿El hombre, por naturaleza, aspira a obrar bien?

Mirando para el Norte, el Sur, el Este y el Oeste del mundo, el viento, o la brisa, o los huracanes, parecerían traerme una respuesta negativa; un enorme glaciar derritiéndose en forma de NO; un bosque talado en forma de NO; un agujero de ozono, una repartición de las riquezas públicas y privadas, unos sentimientos de egoísmo y soberbia, y matanzas que dibujan el monosílabo NO como única réplica.

Lo mismo ocurre si en lugar de mirar hacia el espacio miro hacia adentro del tiempo.
No encuentro la naturaleza ética o al menos benévola del hombre…

Continúo revisando nuestras monografías. Sigo con “Códigos y principios de la ética en el ámbito social“, enviada por Víctor Javier Valverde.

El primer párrafo ya me permite hacer la necesaria diferenciación entre ética y moral: “Es importante distinguir entre el comportamiento moral del hombre y la sociedad, que es la moral, y la reflexión filosófica de este comportamiento, que es la filosofía moral o Ética. Ningún hombre escapa a la moralidad, todos sus actos libres tienen una calificación moral positiva o negativa. Pero además existe un criterio verdaderamente científico capaz de determinar la conducta moral por medio de principios universales y necesarios aplicables a todos los hombres en cualquier época y latitud. De este modo, lo moral deja de ser un tópico o una cuestión de apreciación subjetiva para constituirse en un orden científico que procede por demostraciones rigurosas”. Deduzco que no debí mirar hacia todos los puntos cardinales en el espacio o hacia el fondo en la historia: lo que llegaré a encontrar allí es sólo moral a la que puedo individualmente etiquetar de buena o mala. La ética es entonces atemporal y pertenece al orden científico, no a mis subjetivas consideraciones.

Pese a todo, no quedo convencida.

En Ética, del profesor José Luis Dell’Ordine, de Argentina, encuentro claramente definida a la misma como “principios o pautas de la conducta humana… y por extensión, (es) el estudio de esos principios, a veces llamado filosofía moral”. El autor aclara que su artículo “se concreta al ámbito de la civilización occidental, aunque cada cultura ha desarrollado un modelo ético propio”. Demás está decir que mi reflexión basada en la lectura de otro trabajo respecto de que la ética es atemporal empieza a parecerme el resultado de mi dudosa comprensión de la filosofía.

Principios Éticos

El profesor Dell’Ordine dice además que “En la historia de la ética hay tres modelos de conducta principales, cada uno de los cuales ha sido propuesto por varios grupos o individuos como el bien más elevado: la felicidad o placer; el deber, la virtud o la obligación, y la perfección, el más completo desarrollo de las potencialidades humanas”.

Y es precisamente el último modelo el que debería ajustarse a nuestra actual sociedad, considerando que, en el ámbito de los principios y según el brillante escrito de los licenciados José Miguel Ramírez Bilbao, Maurilio García González y Jaime Vargas Flores, de México, existen basamentos esenciales de justicia dentro de la ética, tales como el Principio de Igualdad, “cada persona ha de tener un derecho igual al más amplio sistema total de libertades básicas compatible con un sistema similar de libertad para todos”, y el Principio de Diferencia: “las desigualdades económicas y sociales han de ser estructuradas de manera que sean para: 1. Mayor beneficio de los menos aventajados, y 2. Unido a que los cargos y funciones sean asequibles a todos bajo condiciones de justa igualdad de oportunidades”. (”Pensamiento filosófico de la ética política, con relación al México actual” ).

Sólo pregunto, ¿en nuestros países latinoamericanos es visible o palpable este axioma fundamental de las democracias? ¿Podrán contestármelo mis lectores?

En “Replanteamiento de la teoría de la virtud desde un enfoque axiológico“, el Dr. Arturo Sánchez Fernández, que además de médico es diplomado en bioética y teoría de los valores, comienza haciendo un recorrido histórico y etimológico por la “teoría de la virtud” o “aretología”: “La teoría de la virtud o aretología constituye una de las numerosas respuestas…” a las interrogantes: “¿Cómo debo actuar” y “¿Cómo debo pensar y estar preparado para actuar correctamente?”
“‘Virtud’ proviene del latín ‘virtus’ y al igual que su equivalente griego ‘areté’ significa cualidad excelente de las cosas o personas para realizar sus funciones. El areté de un cuchillo significa que tenga un buen filo, que sea maniobrable, liviano. Cuando se habla de virtud o areté en el hombre se hace referencia a cualidades que lo capacitan para realizar excelentemente las múltiples funciones que puede desempeñar. En este sentido se habla de virtuosismo en el arte, el deporte, la ciencia… La virtud moral… no es otra cosa que cualidades excelentes de una persona en el ámbito moral. Los antecedentes de esta teoría se remontan a la Antigüedad”.

Aquí este autor pasa a mencionar las definiciones que dieron de virtud filósofos como Sócrates (”identifica la virtud con el conocimiento”; Euclides de Megara, quien afirma que a la virtud puede llegarse por razonamientos lógicos. Aristipo de Cirene considera virtud y finalidad de la virtud “alcanzar el mayor placer posible”, aunque advirtiendo que el hombre “no ha de convertirse en esclavo del goce, sino tender al placer prudente”.

Es Aristóteles “el primero que hace una sistematización de conocimientos relacionados con la ética, y da el nombre a esta ciencia. La orientación fundamental de su sistema ético-filosófico es la felicidad (eudemonismo)” a la que no debe confundirse con la búsqueda de placer de Aristipo.

Y como tal vez me he extendido demasiado tratando de entender y de que entendamos juntos este espinoso tema, para terminar sólo repito la pregunta ya efectuada (es para destacarla y que ustedes me contesten): la ética y la virtud -y no precisamente las de Aristipo, sino las de Platón y de Aristóteles-, ¿se evidencian en nuestros países latinoamericanos como bases firmes de la democracia?

Mora Torres

Прости меня, Господь! Красивая молитва - Путь мудрости

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